Entrevista a si misma


Si ahora me hiciera una entrevista, me preguntaría...

¿Por qué ha decidido dedicarse a la formación de comunicadores?

Pasar del periodismo a la oratoria puede parecer extraño. Para mí es lo lógico. Cuando uno pertenece al gremio de los profesionales de la comunicación, sabe bien lo que le cuesta expresarse bien a mucha gente. Estudiar los motivos y los recursos para ayudar a las personas a ser mucho más eficaces y sufrir menos en sus presentaciones públicas es ahora mi objetivo. Para ello he elaborado un peculiar enfoque didáctico. He puesto en marcha un supuesto zoológico en el que muchos animales juegan papeles determinantes para el aprendizaje de nuevos hábitos y he “vuelto a la infancia”, en el sentido clásico de aprender jugando, mediante cuentos y simulacros de situaciones, como hacen los niños…y eso incluye disfrazarse. Los sombreros ayudan mucho. También tengo una fórmula 3 en1, muy eficaz.

Para establecer mi método he reflexionado y estudiado considerablemente. Por eso quiero compartir siempre mi bibliografía, sea específicamente técnica o de otra índole diversa. Todo aquello que ilustra y enriquece contribuye a mejorar la solidez cultural y la autoestima.

¿Por qué siempre hay gente interesada en estudiar Oratoria?

Porque el tsunami de Internet no puede sustituir el impacto del factor humano. La comunicación personal, con su carga emocional y de información no verbal, supera de largo a las nuevas tecnologías. El dominio de la voz y del lenguaje corporal se convierte en un idioma privilegiado y ocuparse de mejorar estas competencias es una buena idea. Además, en el ámbito de las relaciones privadas, resulta de gran ayuda el alcanzar un buen grado de conocimiento de los recursos comunicativos propios y ajenos. La formación en eso que llamamos oratoria contribuye en buena medida.

¿En qué basa su personal enfoque de la formación que imparte?

La formación que yo imparto tiene ingredientes físicos, psicológicos e incluso morales. Se basa en el reconocimiento de que hablar en público es estresante e incluso angustioso para muchas personas. Partiendo de aquí se establecen dinámicas de juego diversas, que contribuyen a relajar los ánimos y compartir el problema -que podríamos definir como una plaga social- asumiendo juntos el hecho de que es posible salir del agujero negro al que nos lleva la incomunicación por miedo y por baja autoestima.

Mi lema es: Hablar no es comunicar. Para comunicar se deben producir las tres funciones que indico a continuación. Podríamos llamarle el 3en1 de la comunicación:

ESCUCHAR + EMPATIZAR + EMOCIONAR = COMUNICAR

Desde el trabajo en grupo tratamos de llegar al auto diagnóstico del alumno respecto de las tres capacidades indicadas. Una vez visto el estado de cada uno, avanzamos, trabajando para conseguir la fórmula. Se trata de una formación bastante técnica, pero que se desarrolla de manera vivencial y participativa. El grupo hace de protagonista y de público, alternativamente, imitando así determinadas situaciones de lo que llamamos oratoria. El hecho de grabar en vídeo y supervisar conjuntamente las experiencias realizadas, permite hacerse cargo rápidamente de las características de cada uno. Sobre estas grabaciones vamos situando la teoría correspondiente, que podrá ser estudiada y reforzada a posteriori, con la ayuda de los Manuales específicos elaborados para cada curso.

Para la obtención de unos buenos resultados se requiere la práctica personalizada y la supervisión directa. Por ello se trabaja con grupos reducidos, de un máximo de 20 personas, durante veinte horas. Es importante remarcar que hablamos de formación en habilidades, no sólo en técnicas. Eso quiere decir que aprendemos la teoría a la par que la práctica, o sea practicando simulacros. Se trata de iniciar el camino hacia un cambio de hábitos.

¿Por qué utiliza figuras de animales en sus clases?

Es una manera simbólica de introducir ciertos conceptos claves en el curso. Estos animales presentes en el aula de una cierta manera- tienen unas características y unas capacidades específicas que nos permiten asumir ciertas actitudes necesarias para un buen aprendizaje. Revisando cuáles son estas capacidades y utilizando ciertas parábolas y antiguas historias se va creando una atmósfera especial. Cada uno de los participantes puede identificarse con lo que le sea más cercano, sin necesidad de señalar a nadie...También hay una naranja que tiene mucho protagonismo, pero eso sí que es un misterio que se guarda para el final.

¿Cree que ser un orador eficaz es un don personal o se puede conseguir modificando hábitos adquiridos?

Todo el mundo puede comunicarse mejor, empeñarse en ello y conseguirlo. Para unos es más fácil que para otros, pero los oradores más eficaces a lo largo de la historia no han sido los más perfectos. Se convence con razones, pero desde las emociones.

Mi opinión y mis experiencias me dicen: La oratoria es una capacidad, pero también un arte pragmático. Se trata de una operación en la que interviene toda la persona. Es una actuación, una acción que pone de manifiesto el equilibrio psicológico, la coherencia ética y la preparación cultural del orador. Un portavoz/ponente nace y/o se hace. Pero no se improvisa. Requiere cierto nivel cultural, algunas cualidades naturales y varias aptitudes. Pero sobre todo requiere una actitud positiva ante el hecho comunicativo…, y muchas ganas.

La oratoria puede ser un arte, pero tiene mucho de artesanía previa y de perseverancia. Cada uno tiene unas capacidades y unos valores propios y diferenciados. Sacarlos a la luz y ponerlos bajo los focos de la opinión pública, aprendiendo a disfrutar de ello en vez de sufrirlo, es la tarea a desarrollar mediante los cursos de formación dedicados a esta competencia específica.

La oratoria es un arte antiguo, pero su uso está siempre vigente. Si la información es poder, la comunicación humana, de carne y hueso, no tiene sustituto que pueda igualarla en cuanto a impacto emocional…y las emociones siguen moviendo al mundo.